Nuestra identidad está construida por todo lo vivido. Al respecto hemos de ser investigadores y observadores. Se trata de un diario de descubrimiento para las generaciones posteriores.
Lo que nos identifica no es la personalidad, lo que nos hace reconocernos es donde nacimos, donde vivimos, qué hemos vivido, como ordenamos lo vivido. Esta identidad es todo aquello que hemos descubierto, el origen, lo que nos dijo nuestra madre o nuestro abuelo… Todo eso lo incluimos, está ahí y lo protegemos. Se trata de soltar la culpa y reconocer lo que es, lo que somos. De esta forma nuestra identidad se fortalece.
Lo que nos identifica no es la personalidad, lo que nos hace reconocernos es donde nacimos, donde vivimos, qué hemos vivido, como ordenamos lo vivido. Esta identidad es todo aquello que hemos descubierto, el origen, lo que nos dijo nuestra madre o nuestro abuelo… Todo eso lo incluimos, está ahí y lo protegemos. Se trata de soltar la culpa y reconocer lo que es, lo que somos. De esta forma nuestra identidad se fortalece.
Situarse generacionalmente es comprender que cada generación verá la vida de diferente manera
y hay que reconciliar esas diferencias generacionales. Cada uno es leal a la
generación anterior y hemos de mirarlas y agradecerles para poder confiar en las que vienen.
El éxito es reconocer nuestra historia, las arrugas externas y, también, las internas. Todo esto nos muestra de donde venimos y adquiere un verdadero significado cuando lo compartimos.